Cada lámpara Lichta recorre un camino desde la pantalla hasta tus manos. Diseño digital, material de origen vegetal, producción local. Así se hace.
Todo comienza con una pregunta de forma: ¿cómo se ve este objeto cuando está apagado? Exploramos proporciones y siluetas hasta que la pieza se sostiene sola.
Desde ese boceto, construimos el modelo 3D. Cada curva, cada corte y cada unión se resuelven digitalmente antes de tocar el material. El archivo es el molde — y tiene que ser exacto.
Tener un buen modelo 3D es solo la mitad del trabajo. Antes de imprimir, el archivo pasa por el software de laminado: definimos capas, soportes, velocidades y temperatura según la geometría de cada pieza.
Hacemos pruebas. Ajustamos. Algunas formas requieren varios intentos antes de que el resultado sea el que buscamos.
Trabajamos exclusivamente con PLA — un bioplástico de origen vegetal derivado del maíz. Disponible en múltiples colores, cada rollo es la base de una pieza concreta.
Nada se compra en exceso. El material llega cuando hay un pedido que cumplir.
La impresora 3D traduce el modelo en materia. Elegimos el color del filamento, configuramos la máquina y dejamos que el proceso haga su trabajo: capa por capa, la forma emerge.
Cada lámpara se imprime cuando es tuya. No hay inventario, no hay excedentes. Solo producción con destino.
Una vez impresa, cada pieza pasa por revisión y ajuste manual. Verificamos que cada módulo encaje, que el cable corra bien, que la forma sea exactamente la que diseñamos.
Tu lámpara sale de aquí lista. Solo falta un enchufe.
Cada lámpara comienza con tu pedido. Escríbenos para conocer tiempos, colores disponibles y detalles de producción.